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Día mundial de la prevención del suicidio.

En el marco del día mundial de prevención contra el suicidio, decidimos dejar de mantener oculto este tema para darle voz y paso a la salud mental.

En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. En Panamá se registra 3.1 casos por cada 100 mil habitantes, 1 suicidio cada 3 días. Ante esta situación la doctora Marilyn Manzzo, Psiquiatra de Centro Médico Paitilla, nos explica que la determinación precisa del riesgo de cometer un suicidio es difícil de realizar en la práctica clínica, pues no es un fenómeno objetivo, estable y fácilmente cuantificable, e incluso si se logra medir objetivamente parece fluctuar de un momento a otro haciendo que la evaluación sea válida por corto tiempo.

La principal herramienta que tenemos para prevenir el suicidio es la educación, aprender y conocer más acerca de salud mental es la clave para ayudar a otros.

El suicidio no es propio de una determinada edad o género. Los adultos mayores tienden más al suicidio en determinadas condiciones, pero esta conducta se ha inclinado más en los jóvenes adolescentes, aumentando su tasa de muertes por suicidio hasta el punto de clasificarlos como el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.

El comportamiento suicida entre adolescentes y adultos puede presentar diferencias.
– Los adultos mayores realizan intentos más letales cuando tienen enfermedades crónicas (cáncer, dolor crónico).

Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, como: los refugiados e inmigrantes; las comunidades indígenas; las personas LGBTI y los reclusos.

Adolescentes

Recordemos que la relación con pares es una tarea desafiante para un adolescente que le exige contar con habilidades de socialización. En la adolescencia, el individualismo y la búsqueda de la identidad es un proceso esencial de esta etapa del desarrollo.

Esta etapa de cambio, en la búsqueda constante del logro, sitúa al adolescente en un estado de vulnerabilidad frente a potenciales desequilibrios psicológicos o circunstancias externas adversas, si estas existiesen. El concepto de sí mismo en la adolescencia es en esencia inestable, por lo que determinadas vivencias o circunstancias externas pueden ser fuente de satisfacción o bien de temores o angustias excesivas que pueden alterar el proceso evolutivo y favorecer la aparición de estados emocionales negativos, los que pueden activar conductas desadaptativas o de autolesión con riesgo vital, como es el caso de la conducta suicida, detalla la doctora Manzzo.

¿Cómo Prevenirlo?

Lo primero ante la sospecha de ideación suicida es tener la capacidad de abordar el tema abiertamente, brindar apoyo y buscar la ayuda de un profesional. Si bien no se puede forzar a nadie a buscar ayuda, en caso del adolescente la responsabilidad recae en sus padres los cuales podrían intervenir más enérgicamente en su tratamiento; para ello es necesario establecer medidas de intervención eficaces. El suicidio es un problema complejo por consiguiente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluido los de salud. Llevar este tema al sector educativo y medios de comunicación es la mejor forma de educar a la población ante esta conducta.

Entre las medidas están:

  • La identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo;
  • Capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas;
  • Información responsable por parte de los medios de comunicación;
  • Llevar información a las escuelas. “school-based interventions”.
  • Mantener el seguimiento de la atención dispensada a personas con intento suicida previo.

Como última recomendación, es importante evaluar detalladamente las condiciones de riesgo suicida que pudieran permanecer en personas que ya tuvieron un intento fallido. La adherencia al tratamiento y el apoyo familiar son muy importantes para mantener esta conducta fuera de lamente del individuo.

Dra. Marilyn Manzzo
Psiquiatría
Centro Médico Paitilla

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